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Mostrando entradas de febrero, 2019

El ácaro dragón y los sueños de la selva

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Ya no recuerdo si fue buscando fuentes para dibujar cómics que llegué al ácaro dragón. Me impactó tanto el animal en sí, como la historia de su descubrimiento, que, en 2015, en una charla que di en Casa tomada , hablé de él. Hasta hace muy poco pensé que había escrito alguna entrada de blog sobre el tema, pero, revisando mis archivos, me di cuenta de que no, de que había hablado del animal en la charla (¡de la que, por descuido, grabé solo veinte de noventa minutos!), pero que no había legalizado el tema con algo escrito. La charla se llamaba tal como este artículo. En esa ocasión, sin embargo, me detuve menos en algunos aspectos que aquí profundizo y hablé de otros temas que merecerían entradas apartes. Los ácaros dragón ( Osperalycus tenerphagus ) tienen menos de un milímetro de longitud y es posible que hayan convivido con los dinosaurios. Su boca es como si uno tuviera un recipiente, una olla, atado a su labio inferior. De acuerdo con el científico que los descubr...

Ansiedad de creadores

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Yo no sé si, en general, los creadores se mantienen con la ansiedad con la que me mantengo yo. Surge, en principio, por no estar creando, por no haber creado más, por no haberme posicionado más, por ver cómo las ideas, proyectos y papeles con listas de cosas por escribir, componer o dibujar se apilan alrededor. A esto se suman libros que, como deudas, están ahí, esperando, a veces por meses, a veces por años. Borges decía que tenía en su biblioteca libros que sabía que no iba a leer, pero que el solo hecho de saber que estaban ahí le daban una idea de compañía que agradecía constantemente. A veces, yo siento lo mismo. Otras, sin embargo, cuando miro alrededor, en las bibliotecas de la casa, mi mesa de noche, al lado de mi cama, en mi escritorio, en un sillón que tengo al frente del escritorio, en el suelo, no veo amigos que esperan, pacientemente, a que les saque tiempo. Veo deudas. Deudas que a veces sé que no voy a saldar, deudas que pago por goteo, abriendo páginas a la suerte, ...

El tardígrado y otros animales de poder

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Hace poco, un amigo me encargó un dibujo del grupo de amigos más cercanos del colegio –seis hombres. Mi amigo había sacado la idea de una foto de hombres asiáticos en trajes tradicionales, dos sentados y dos parados, que no miraban a la cámara, sino a punto indistinto. Pensé, no en tradiciones asiáticas, sino en algo más de mi interés, y muy acorde con el tema: una tribu. Hay que decir que este es un grupo que asocio, en especial, con la adolescencia, que, más que ninguna, es la edad tribal, cuando ritos de iniciación de toda índole comienzan a ser más frecuentes.    ¿Qué estaría haciendo la tribu en este dibujo? Eso no tuve que pensarlo mucho: estaría cazando. Quizás no haya escena más cliché de la idea de lo masculino que la actividad de la caza –a excepción de la guerra. Busqué imágenes de tribus en internet. Apareció una foto de cuatro indígenas jóvenes que cargan una danta muerta en una vara de madera. Es una danta grande, lo cual hizo que sintiera una suerte...

The Clash y la perfección

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“Should I stay or should I go?”, una   de las canciones más conocidas de The Clash, me lleva a mi época de universidad, bailando feliz en Antifaz o en El Chango. En El Chango, seguramente, con una jarra de cerveza de diez mil pesos en la mano. Recuerdo haber oído el álbum London Calling unos años más tarde, feliz de encontrar “Lost in the Supermarket”, “London Calling” y “Spanish Bombs”. Pero ni aun en ese efímero mes de amorío con London Calling sentí curiosidad por oír otros álbumes de The Clash y mucho menos por volver a oír con detenimiento “Should I stay or should I go?”. Nunca había pasado de ser una muy buena canción con algo de letras en español en la tercera estrofa, lo cual la hacía más cool . Hace unos meses, sin embargo, me senté a estudiarla, lo que me hizo fijarme en cosas en las que nunca me había detenido realmente: la letra (alguien frente a un/una calientahuevos); la sencillez de la estructura; la sencillez de la progresión (¡solo ...