El monje y la granadilla (I)
En mayo de 2014, por tres o cuatro días fui guía de Quint Buchholz , un ilustrador alemán que había sido invitado al Congreso Internacional de Ilustración Fig. En el equipo del congreso había suficientes personas que hablaban inglés, pero estaban escasos de personal que hablara alemán. Aunque mi alemán no era el más eficiente (me gradué del colegio en 1996), justo en ese entonces asistía a clases para retomarlo, así que juzgué que era una oportunidad perfecta para poner a prueba mis avances. Nunca había oído hablar de Quint ni había visto ningún libro suyo, así que busqué en internet para darme una idea de él y de sus libros. Las imágenes eran de trazos bien definidos y tenían la tensión sostenida de los sueños, pobladas por elementos sorpresivos en lugares inesperados. Su paleta de colores era de tonos pasteles, sosegados. Su cara, según vi, parecía la de cualquier alemán que, como uno supone, se toma muy en serio a sí mismo. Imaginé que tendría que lidia...