La maletica de mi abuela
Mi abuela materna tiene una memoria prodigiosa, especialmente para los hechos que, según dice, le han amargado la vida. Una vez, en una reunión familiar, nos contó que su secreto reside en que tiene una maletica donde guarda todas sus amarguras. Yo no digo nada, abro la maletica y ahí guardo todo , dijo. Yo creo que miente; a juzgar por su capacidad de recordar amarguras de todo tipo y el hecho de que, según ella, perdona, pero no olvida , la maletica debe ser un maletón. La figura de mi abuela está ligada a los almuerzos familiares de los sábados en su casa. Tomando en cuenta que mi familia está integrada por totes que “estallan” ante cualquier estímulo, cada semana seguro guarda en su maletón una o dos amarguras nuevas, que comparte con sus hijos y nietos para que nosotros, a la vez, podamos guardarlas en nuestro equipaje. En realidad, los totes de mi familia no estallan, implosionan, y siempre hay una buena excusa para hacerlo: uno dijo algo, este miró feo, otro quitó...