El cliché del caleño salsero
--> De los clichés que más lo persiguen a uno como caleño está la idea de que si uno es de Cali sabe bailar salsa –y bien. No es, claro, ni de lejos, el peor. Todavía recuerdo una vez que una amiga rola de la universidad me dijo que había hablado de mí en un almuerzo con su familia. Al decir que era caleño hubo cierta sorpresa entre sus papás y hermanos, así que tuvo que aclarar que, igual, yo era “bien” –ante lo cual uno no sabe si reírse o molestarse. La gente tiene esa idea de que a todos los que crecimos o nacimos en Cali nos bailaron desde el vientre (esto es, que nuestras mamás bailaban o cantaban salsa cuando estaban embarazadas). También creen algunos que pasábamos oyendo y bailando salsa y nos reuníamos y aún nos reunimos en el parque panamericano los viernes para vernos todos, porque, claro, todos en Cali nos conocemos –¿les ha pasado como caleños que uno menciona que es de Cali y alguien dice que conoce a alguien de allí, suelta un nombr...